25 julio 2011

Hojas secas, vecino muerto.

Suena un poco sensacionalista el titular, pero es un fenómeno que he observado en los últimos años, por lo menos en la zona donde vivo, centro histórico de Sevilla. Me gusta observar las plantas que decoran las casas cuando voy recorriendo sus calles; como voy en moto, me permite disfrutar del cuidado que algunos vecinos hacen de sus plantas en balcones y ventanas.
Pero ... ay!, algunas veces, llega el día, casi como de repente, algunas hojas empiezan amarillear y el proceso es tan rápido que en tan solo un par de semanas todo se vuelve seco e inmóvil, ya no hay color, ni brisa que muevan las hojas y las que podían hacerlo se han caído dejando sus ramas secas.
Conclusión, el vecino o vecina que habitaba esa habitación ha muerto, y hablo en singular, porque si viviera con su familia o pareja, ya se hubieran cuidado de regarlas o al menos donarlas a otro vecino.

Posiblemente las plantas es el consuelo, junto con los animales que den más alegría a una casa de una persona que vive sola. Comentando este hecho con algunos amigos me decían, que tal vez se han ido de vacaciones o se ha/han mudado, vale podría ser, pero todos tenemos gente a las que le podemos pedir durante un par de semanas que venga a echar un poco de agua cada dos días, o por lo menos si no lo tenemos o sabemos que se van a secar, las regalamos o no nos comprometemos a tenerlas y en el caso de la mundanza, ... al menos se lleva uno una o un par de plantas de las pequeñas, pero no... en estos casos no falta ni una sola maceta, todas, muertas, inmovilizadas, sus vidas se fueron con el espíritu de quien las cuidó.

Y rara vez me equivoco, al cabo de un mes, ya aparece el anuncio de venta colgado. Los herederos se ponen de acuerdo y se deshacen de la propiedad, sí, esos mismos familiares que he visto otras veces regar esas plantas otros veranos, pero, claro ahora, como "nadie se lo ha pedido" han dejado que se sequen sin darle importancia el cariño que su dueño o dueña tuvo con esos "seres vivos".

En mi bloque donde llevo viviendo más de ocho años, he asistido a muchas mudanzas (hay varios pisos de alquiler), pero también he asistido a dos nacimientos, pero lo que no había pasado es que alguien... pues eso, según me cuentan, mi vecina Rosario a la que saludaba todas las mañanas cuando iba al trabajo, mientras veía como regaba sus macetas, tuvo un ictus hace un mes y se la "llevaron".

En el balcón que da a la calle (foto que veis arriba) ya han puesto el cartel de venta junto con algunas de sus plantas secas, pero aún quedan otras plantas vivas y verdes accesibles para mí en el patio interior de vecinos a las sigo regando, por ella, por su recuerdo, donde quiera que esté hasta que lleguen los nuevos dueños.

4 comentarios:

Argax dijo...

Esta entrada me demuestra tu tendencia a observarlo todo.

Respecto al tema, pues creo que tienes bastante razón. No deja de ser un síntoma de la forma de vivir que tenemos hoy, de ese tu tira para delante que ya vendrá otro que arree.
Tardé bastante en aficionarme a las plantas, pero ahora me daría mucha pena que esos seres a los que he dedicado tanta atención y que me han devuelto tanta calma semurieran.
Tu sigue regando las plantas de Rosario. Tenemos la fea costumbre de olvidar demasiado pronto.

Un beso

Condal dijo...

Sin duda en ti no se secan los recuerdos de esa vecina, recuerdos en forma de macetas.

Piedad López dijo...

Hola! Soy Piedad, del curso de Community Manager. He estado viendo tu blog y me parece muy interesante. Esta entrada me ha llamado mucho la atención y nunca me había parado a pensar en algo así. A partir de ahora lo tendré en cuenta.
Saludos

Piedad López dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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