08 enero 2023

La utilidad de lo inútil


 Un libro que me ha parecido de 5 estrellas, de esos que cuando llegué a la última página dices, "¡Tengo ganas de empezar de nuevo a leerlo".

El libro defiende la idea de que la búsqueda de conocimiento o acciones que parecen no tener una utilidad inmediata muchas veces son la base de algo que puede servir para otros fines, sobre todo los que como seres humanos nos define.

Una primera idea sería la afirmación del autor:

Considero útil todo aquello que nos ayuda a ser mejores.

El libro se articula en tres partes y un epílogo, en la primera parte se centra en la "útil inutiliad de la literatura", la segunda parte critica la lógica del beneficio que busca la enseñanza y la investigación; y la tercera parte toma ejemplos clásicos para mostrar los perversos efectos que producen la "posesión" sobre el carácter del hombre basado en "el amor y la verdad".

¿Todos los valores se pueden pesar o medir, Buena pregunta. Muchas veces recuerdo las palabras del poeta que dice "Todo necio confunde valor y precio".

Mientras el iba leyendo el libro, no paraba de subrayar citas, me gustaría repetir con otras palabras lo que el autor escribe, como técnica que leí para poder recordar los libros, pero me veo incapaz, así que escribo, copio sus palabras tal cual.

NOTAS: 

> Es doloroso ver a los seres humanos, ignorantes de la cada vez mayor desertificación que ahoga el espíritu, entregados exclusivamente a acumular dinero y poder.

> La mirada fija en el objetivo a alcanzar no permite ya entender la alegría de los pequeños gestos cotidianos ni descubrir la belleza que palpita en nuestras vidas: en una puesta de sol, un cielo estrellado, la ternura de un beso, la eclosión de una flor, el vuelo de una mariposa, la sonrisa de un niño. Porque, a menudo, la grandeza se percibe mejor en las cosas más simples.

> (...) el hecho de ser inmune a toda aspiración al beneficio podría constituir, por sí mismo, una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos.

> ¿Cómo podría imaginarse el amor sin la gratuidad?

> El hombre moderno, que ya no tiene tiempo para detenerse en las cosas inútiles, está condenado a convertirse en una máquina sin alma.

> (...)la profesionalización de los estudiantes significa perder de vista la dimensión universal de la función educativa de la enseñanza: ningún oficio puede ejercerse de manera consciente si las competencias técnicas que exige no se subordinan a una formación cultural más amplia, capaz de animar a los alumnos a cultivar su espíritu con autonomía y dar libre curso a su curiositas. Identificar al ser humano con su mera profesión constituye un error gravísimo: en cualquier hombre hay algo esencial que va mucho más allá del oficio que ejerce. Sin esta dimensión pedagógica, completamente ajena a toda forma de utilitarismo, sería muy difícil , ante el futuro, continuar imaginando ciudadanos responsables, capaces de abandonar los propios egoísmos para abrazar el bien común, para expresar solidaridad, para defender la tolerancia, para reivindicar la libertad, para proteger la naturaleza, para apoyar la justicia…

> Si supiera alguna cosa que me fuese útil y que resultara perjudicial para mi familia, la expulsaría de mi mente. Si conociera alguna cosa útil para mi familia, pero que no lo fuese para mi patria, trataría de olvidarla. Si conociera alguna cosa útil para mi patria, pero perjudicial para Europa, o útil para Europa y dañina para el género humano, la consideraría un crimen.

> En una sociedad utilitarista, los hombres acaban amando las «bellezas fáciles» (« beautés faciles») que no requieren esfuerzos, ni excesivas pérdidas de tiempo (« Les gustan los libros que se consiguen con facilidad, que se leen deprisa, que no exigen un detenido estudio para ser comprendidos»

> Si basamos el valor humano es función de la productividad, estamos subordinando el presente al futuro. En cambio si asociamos el valor humano a los más bellos logros del arte, a la poesía, al pleno desarrollo de la vida humana, sólo cuenta el instante presente, y la vida es liberada, al menos de tiempo en tiempo.

> EL ENCUENTRO CON UN CLÁSICO PUEDE CAMBIAR LA VIDAS Sin embargo, no es posible concebir ninguna forma de enseñanza sin los clásicos. El encuentro entre el docente y el alumno presupone siempre un «texto» del que partir. Sin este contacto directo, los estudiantes tendrán dificultades para amar la filosofía o la literatura y, a su vez, los profesores perderán la oportunidad de aprovechar al máximo sus cualidades para despertar pasión y entusiasmo en los alumnos. Al cabo, se romperá definitivamente el hilo que había mantenido unidas la palabra escrita y la vida, el círculo que había permitido a los jóvenes lectores aprender de los clásicos a escuchar la voz de la humanidad aun antes de que, con el tiempo, la vida misma les enseñase a comprender mejor la importancia de

los libros que nos han nutrido.

> Los libros contienen las palabras de los sabios, los ejemplos de los antiguos , las costumbres, las leyes y la religión. Viven, discurren, hablan con nosotros, nos enseñan, aleccionan y consuelan, hacen que nos sean presentes, poniéndonoslas ante los ojos, cosas remotísimas de nuestra memoria. Tan grande es su dignidad, su majestad y en definitiva su santidad, que si no existieran los libros, seríamos todos rudos e ignorantes, sin ningún recuerdo del pasado, sin ningún ejemplo. No tendríamos ningún conocimiento de las cosas humanas y divinas; la misma urna que acoge los cuerpos, cancelaría también la memoria de los hombres.

> «El conocimiento es una riqueza que se puede transmitir sin empobrecerse». Sólo el saber —poniendo en cuestión los paradigmas dominantes del beneficio— puede ser compartido sin empobrecer. Al contrario, enriqueciendo a quien lo transmite y a quien lo recibe.

> Si hoy, como hemos visto, el poseer ocupa un lugar eminente en la escala de los valores de nuestra sociedad, algunos autores han mostrado con brillantez la carga ilusoria de la posesión y sus múltiples efectos destructivos en cada dominio del saber y cada forma de relación humana. «Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices» ( I, XLII), sugería agudamente Montaigne.

> El error, para Séneca , obedece sobre todo al hecho de que no valoramos a los hombres por lo que son sino por los hábitos que visten y los ornamentos con los que se atavían: Pues bien, cuando quieras calcular el auténtico valor de un hombre y conocer sus cualidades, examínalo desnudo: que se despoje de su patrimonio, que se despoje de sus cargos y demás dones engañosos de la fortuna, que desnude su propio cuerpo. Contempla su alma, la calidad y nobleza de ésta, si es ella grande por lo ajeno, o por lo suyo propio (IX, 76, 32).

> Abandonar la pretensión de poseer, saber convivir con el riesgo de la pérdida significa aceptar la fragilidad y la precariedad del amor. Significa renunciar a la ilusión de una garantía de indisolubilidad del vínculo amoroso, tomando nota de que las relaciones humanas, con los límites y las imperfecciones que las caracterizan, no pueden prescindir de la opacidad, de las zonas de sombra, de la incertidumbre.

> Rinaldo y su intérprete Lotario nos invitan a renunciar a la noción de verdad absoluta, nos invitan a aceptar la idea de que toda conquista es siempre provisional y precaria y está expuesta a la pérdida.

> 4. POSEER LA VERDAD MATA LA VERDAD

> La esencia de la philo-sophia radica en mantener siempre vivo el amor a la sabiduría. Esta es la razón por la cual importa más correr con dignidad que ganar la carrera.

> Esta es la razón por la cual la duda no es enemiga de la verdad, sino un estímulo constante para buscarla. Sólo cuando se cree verdaderamente en la verdad, se sabe que el único modo de mantenerla siempre viva es ponerla continuamente en duda. Y sin la negación de la verdad absoluta no puede haber espacio para la tolerancia. Sólo la conciencia de estar destinados a vivir en la incertidumbre , sólo la humildad de considerarse seres falibles , sólo la conciencia de estar expuestos al riesgo del error pueden permitirnos concebir un auténtico encuentro con los otros, con quienes piensan de manera distinta que nosotros. Por tales motivos, la pluralidad de las opiniones, de las lenguas, de las religiones, de las culturas, de los pueblos, debe ser considerada como una inmensa riqueza de la humanidad y no como un peligroso obstáculo.

> Palabras, estas de Lessing, como las de los otros autores que hemos leído más arriba, capaces de hacernos vibrar las cuerdas del corazón, de testimoniar hasta qué punto la pretendida inutilidad de los clásicos puede revelarse, por el contrario, como un utilísimo instrumento para recordarnos —a nosotros y a las futuras generaciones, a todos los seres humanos abiertos a dejarse entusiasmar— que la posesión y el beneficio matan , mientras que la búsqueda, desligada de cualquier utilitarismo puede hacer a la humanidad más libre, más tolerante y más humana.

> a lo largo de la historia de la ciencia la mayoría de descubrimientos realmente importantes que al final se han probado beneficiosos para la humanidad se debían a hombres y mujeres que no se guiaron por el afán de ser útiles sino meramente por el deseo de satisfacer su curiosidad.

—No tiene obligaciones —le respondí—; sólo oportunidades.

Así pues, la libertad no trae consigo inactividad, sino más bien el peligro de trabajar en exceso.

anhela tiempo libre , seguridad, libertad frente a la organización y la rutina

los poetas y los músicos, se han ganado el derecho a hacer las cosas a su gusto y logran los mayores resultados cuando se les permite actuar así.


01 enero 2023

Escribir cartas

¿Cuánto tiempo hace que no escribes una carta? ¿La escribiste a ordenador, o incluso a mano? Se dice que es algo que tiende a desaparecer. Me alegro de haber vivido aquella época en la que me sentaba con unos folios en blanco, bolígrafo en mano y empezaba un diálogo con el futuro receptor y a la vez conmigo mismo. Después de tal vez una hora o más doblaba esas hojas y seguía el ritual de escribir la dirección del destinatario en el sobre y pegar el sello. Aún recuerdo el sabor de la goma en mi lengua, 

Hace unas semanas, decidí hacer limpieza y descubrí un cajón de cartas que recibí a finales de los 80 y principios de los 90, incluso pasado el año 2000 habría algunas, pero lo mismo que ocurrió con las fotografías analógicas que desaparecieron de los álbumes de papel en libros coleccionables para guardar las fotos en nuestros móviles y ordenadores, los emails sustituyeron pronto al papel.

A pesar de todo, ya sea por costumbre, o por hábito durante algún tiempo los emails mantenían ese tipo de conversación tranquila, en la intimidad y con la paciencia de la espera y lectura sosegada. Sin embargo lo que terminó de matar las cartas escritas y su forma de escribirlas, fueron las redes sociales y el WhatsApp.

Esta mañana puse en el buscador "escribir cartas" y los resultados no dejaban a dudas, algunas páginas webs hablaban de cómo escribir una carta formal, con la intención de documentos que atestigüen temas legales, solicitudes burocráticas, etc. Otros enlaces describían estructuralmente como son.. eran, con su fecha, su contenido, despedida y firma! Gracias, sobre todo a la fecha, muchas de las cartas que redescubría pude poner en orden alguna de las etapas que viví intensamente. Es eso, porque por mucha mensajería instantánea que hoy usemos, una carta manuscrita trasmite una intensidad y sentimiento que no puede llegar a tener el WhatsApp.

 Quizás haya algunos intentos tecnológicos que puedan asemejar lo que vivimos algunas personas hace 20 o más año como la aplicación https://slowly.app/es/ que permite encontrar penfriends en el mundo y a modo de cartas que llegan a sus destinatarios en el tiempo que las tradicionales cartas lo hacían, incluso se pueden coleccionar sellos.

Aún no es tarde de intentarlo si no lo hiciste alguna vez o recuperar esa forma de comunicación que la paciencia, la espera y la sorpresa de recibir respuesta para luego elaborar una contestación, sin prisas, con cariño puedas experimentar.

30 diciembre 2022

El sutíl arte de que casi todo te importe una mierda

Pues nada más y menos que así es el título. Su autor, Mark Manson, fue de pequeño un rebelde, luego su juventud también pasó por adicciones y ya un poco más mayorcito se dedicó a viajar por más de 55 países para buscar o hacer "lo que le daba la gana". Al final sentó cabeza, echó raíces, se casó y abrió un blog del que vive felizmente.

En resumidas cuentas a todos nos viene bien que se nos baje los humos con tantas expectativas del "si tu quieres  puedes" y toda esas formulas que te venden diciendo lo feliz que puedes ser si lo intentas, etc, etc. 
Que no te quepa dudas de que tienes fallos y no vas a ser nunca perfecto ni tampoco vas a conseguir todo o que te propongas, así que seamos serio e inteligentes elijamos bien nuestros valores que serán los que nos darán los problemas que tengamos que resolver.

Aceptemos nuestra limitaciones, temores, faltas e incertidumbres para que usando la perseverancia, la honestidad, la responsabilidad, la curiosidad y el perdón encontremos los valores que merecen la pena.

Hace unas semanas comenté aquí mismo Cómo leer un libro en ese resumen expuse como el autor recomienda que se haga la lectura, se tomen notas y se realice un resumen de las principales ideas para poder sacarle más provecho, me gustaría que se convirtiera en un hábito, pero para eso debería de leerme, según las estadisticas, un libro diario durante al menos 21 días seguidos, algo que personalmente no soy capaz de hacer. Así que intentaré tener las notas abiertas e ir vomitando lo que de ellas he extraido de la lectura del que ahora hablo.

Mark Manson estructura el libro en varios capítulos que titula de manera muy provocativa, en muchos de ellos mezcla las ideas que en otros apartados ha dicho así que si él se repite, no me preocupa hacerlo yo también ahora.

Capítulo 1: Titulado: "No lo intentes" ¿El qué? El ser "mas feliz" o, mejor dicho, "buscar la felicidad". Dice que la clave en la vida es que no te importen muchas cosas, y lo que importa es lo más cercano, inmediato y verdadero.

Hoy en día, nuestra cultura se halla obsesivamente orientada a expectativas positivas, pero poco realistas: sé más feliz. Sé más sano. Sé el mejor, mejor que los demás. Sé más inteligente, más rápido, más rico, más sexi, más popular, más productivo,

 Capitulo 2: La felicidad es un problema.
Pues,... vaya! Nuestra constitución está hecha para vivir con un nivel de insatisfacción e inseguridad, es lo que nos hace progresar. para ser felices debemos de resolver algo. Asi que busquemos valores orientados a procesos no a objetivos finales.

3. Tú no eres especial. Es más, las cosas ordinarias son las que verdaderamente importan.

4. El valor del sufrimiento. 
¿Por qué los humanos a veces dedican grandes proporciones de su vida a lo que parecieran causas destructivas o inútiles?
Simplemente porque elegimos valores equivocados que son la causa de nuestros problemas y de nuestra calidad de vida.

5. Siempre decides algo. Diferencia la "Culpa" que pertenece al pasado y la "Responsabilidad" que es de tiempo presente. Debemos practicar la paciencia, comprender mejor para elegir mejor.
Hace unos años leía de José Antonio Marina el concepto de que las personas vienen a este mundo con una serie de cartas que están dentro de su genética, así que depende de como juguemos con las cartas que nos ha tocado la manera en las que podremos vivir.  Mark Manson habla en el mismo sentido, no nos obsesionemos con pensar que nos tocó una pésima mano, el juego consiste en hacer elecciones y arriesgarnos a sus consecuencias.

6. Te equivocas respecto a todo (y yo también). Es más, una idea que me ha gustado mucho es la que dice "La certidumbre es el enemigo del conocimiento".

En lugar de buscar la certeza, deberíamos estar en búsqueda constante de la duda : dudar de nuestras propias creencias , dudar de nuestros propios sentimientos, dudar sobre lo que nos traerá el futuro, a menos que salgamos y lo construyamos nosotros mismos. En vez de esperar estar en lo cierto todo el tiempo, deberíamos buscar en qué estamos equivocados todo el tiempo. Porque lo estamos.

7. El fracaso es un paso adelante. 

Necesitamos una especie de crisis existential para mirar objetivamente cómo hemos perdido el sentido de nuestra vida y luego considerar cambiar el curso. (...) Aprende a soportar el dolor que has elegido. Cuando eliges un nuevo valor, optas por introducir una nueva forma de dolor en tu vida. Disfrútala. Saboréala. Dale la bienvenida con los brazos abiertos. Y luego actúa a pesar del sufrimiento.

8. La importancia de decir No.

 En definitiva, la única forma de encontrar un significado y un sentido de importancia en la propia vida es a través del rechazo de alternativas.

 La gente no puede resolver tus problemas por ti. Y no deberían intentarlo, porque no te hará feliz. Tú tampoco puedes resolver los problemas de los demás por ellos, porque eso tampoco los hará felices. La señal de una relación enfermiza son dos personas que tratan de resolver los problemas del otro, para poder sentirse bien consigo mismos. Por otro lado, una relación sana se da cuando dos personas resuelven sus propios problemas con el fin de sentirse bien el uno respecto al otro.

El conflicto no solo es normal, entonces, es absolutamente necesario para mantener una relación sana. Si dos personas cercanas no son capaces de ventilar sus diferencias abierta y explícitamente, entonces su relación gira en torno de la manipulación y la tergiversación, y lentamente se volverá tóxica.

9... y después mueres.

Intentar aceptarla lo mejor que podamos. Sólo cuando nos sentimos cómodos con el hecho de nuestra propia muerte —con ese terror, con esa angustia subyacente que motiva todas las ambiciones frívolas de la vida—, entonces podremos elegir nuestros valores con más libertad, sin las ataduras de esta búsqueda ilógica de inmortalidad;

22 noviembre 2022

Cómo leer un libro

Recientemente me subscribí a un boletín de noticias llamado farnam Street del mismo autor del libro The Great Mental Model, leyendo entre sus artículos el que decía How to read a book, comentaba que estaba basado en el libro que trato de resumir en esta entrada. Cómo leer un libro.

Lo primero que tenemos que definir qué tipos objetivos tiene un lector cuando se acerca a un documento y también los disitntos tipos de lectura.

Según Montiner J. Adler existen tres tipos de objetivos, leer por diversión, leer para informarse y leer para aprender. El primer objetivo es obvio, pasar el tiempo, el segundo es cuestionable porque informarse es solo acumular información, sin embargo el tercer objetivo merece nuestra atención porque la persona está interesada en desarrollarse en crecer como persona. Para conseguir este último objetivo se necesita aprender a leer, pero más allá de la lectura básica que nos enseñaron en la escuela necesitamos una lectura analítica que nos haga pensar, cuestionarnos lo que leemos, porque dice que el libro nos tiene que provocar, tenemos que leer cosas difíciles que al principio no podamos entender. A parte de la lectura básica y análítica existe también la lectura paralela y es un poco más allá porque consiste en leer más de un libro a la vez sobre un tema para llegar a unas conclusiones personales.

Además de esos tipos de lecturas, sobre todo para la analítica y la paralela debemos seguir unos pasos que comienza con una lectura de investigación dividida en una lectura de inspección parándonos a leer el título, la contraportada, el prólogo, el índice y un poco por encima limitando este tiempo entre 15 minutos y no mucho más. También dentro de la lectura de investigación necesitamos una lectura estructural, tenemos que tener, cuando pasen esos 15 minutos, una estructura de como va a ser el libro en sus partes más importantes. Con esta información decidiremos si lo leemos o no de una forma analítica.

Hace muchas clasficiaciones y disintos tipos de lecturas si son ensayos o narraciones, si son históricos, biografías, científicos... Es tan exaustivo que hasta para los libros que merecen la pena ser leídos hace dos categorías, los que se guardan con la satisfacción de que nos enseñaron pero ya no nos aportaran nada nuevo y los que merecen la pena ser releidos.

Copio varias citas:

Un buen libro merece una lectura activa, y la actividad de leer no se limita a la tarea de comprender lo que dice la obra, sino que ha de completarse con otra tarea, la de la crítica, la del enjuiciamiento. El lector no exigente no cumple tal requisito, probablemente incluso en menor medida que el de analizar e interpretar. No solo no realiza ningún esfuerzo por comprender.

>Ensanchan la mente e incrementan la comprensión, pero con tal ensanchamiento y tal incremento se entiende, mediante un proceso más o menos misterioso, que el libro en cuestión ya no volverá a cambiarnos en el futuro, que se lo ha aprehendido en su totalidad. El lector ha extraído de él todo lo que había que extraer; está agradecido por lo que el libro le ha dado, pero sabe que no tiene nada más que darle.

>(...) Si la obra pertenece a la segunda categoría que mencionábamos anteriormente, el lector descubrirá, al volver a tenerla en sus manos, que no presenta tanto interés como creía recordar. Naturalmente, la razón estriba en que, entre tanto, el lector ha crecido, su mente ha alcanzado mayor plenitud y se ha incrementado su comprensión. El libro no ha cambiado, pero el lector sí, y el reencuentro inevitablemente le decepciona.

>(...) la categoría superior —el muy reducido número de obras inagotables—, el lector descubrirá que parece haber crecido al mismo tiempo que él,

>(...) pensamos que el lector debe buscar los pocos libros que tengan ese valor para él, porque son los que más le enseñarán, tanto sobre la lectura como sobre la vida, a los que deseará volver una y otra vez y los que le ayudarán a madurar.


Obsidiano


Hace una semana descubrí un software llamado Obsidian que consiste en crear un cerebro digital con la información que disponemos. El objetivo es crear en el entorno digital lo que nuestro cerebro hace físicamente con las neuronas sobre todo para aprender y recordar lo que vamos conociendo durante el día, ya sea en el trabajo o con actividades menos "útiles" como leer libros o tareas cotidianas, de esta forma uno ayuda al otro a desarrollarse.

Te pongo un caso que me pasa a mí y a otras muchas personas. ¿No te ha pasado que cuando has terminado de leer un libro te cuesta hacer un resumen de todo lo que has aprendido? En parte se debe a que no seguimos un método como por ejemplo tomar notas y haber hecho un resumen, o no haber sabido cómo leer un libro , pero aunque lo hiciéramos si esas notas no las repasamos al cabo de una semana o poco más también se habrán olvidado porque además, al igual que funciona nuestro cerebro físico se necesita relacionarla con otros contenidos que hayamos leído y ponerlos en valor. Eso es lo que hace Obsidian de una manera digital.

Para mí esta semana ha supuesto una revolución, porque todo mi sistema de gestión de información, proyectos, libros e incluso este diario he sentido la necesidad de conectarlo y en ello ando con la tarea que no ha sido fácil, ya que no se trata solo de instalar el programa (funciona a nivel local con copias en la nube) y de todo el tiempo que se necesita en cambiar de soportes y programas donde tengo la información que manejo, sino la tarea más difícil ha sido como organizar las carpetas para que pudieran estar conectadas y también cambiar el método en que guardo las cosas. En la creación del árbol de carpetas intenté ver como otros obsidianos tenían creadas sus bóvedas, que es así como se llaman los cerebros digitales que se pueden crear, pero cada persona tiene unos gustos y una vida diferente en mi caso lo he organizado en cinco grupos, La carpeta de Inbox donde están mis tareas diarias y donde voy acumulando cosas que luego tengo que ordenar en las otras carpetas, La carpeta de mi diario, que resume mis últimos 30 años de mi vida personal, La tercera carpeta están reunidos los proyectos en los que trabajo o he trabajado, la Cuarta carpeta le he llamado Humanidades donde voy acumulando libros autores, temas e Ideas que voy encontrando y la última carpeta llamada Tecnología, otra de mi pasiones. Hay una sexta carpeta que es para plantillas y me sirve de base para crear los distintos tipos de notas.


Es tan grande la cantidad de información que probando a hacer búsquedas los resultados eran demasiados para poder encontrar el que exactamente quería, por lo que tengo que aprender a etiquetar las notas para hacer filtros con palabras y etiquetas para afinar mejor.

Aún me queda mucho por aprender, quizás es temprano para haber escrito esta entrada hasta saber si al final será otra herramienta más que pasó por mi vida, pero la aventura tenía que contarla. El programa lo descubrí al encontrar un resumen que hizo una persona usando esta herramienta en el último libro que leí The Great Mental Models y aquí pongo como esta persona tiene organizada su biblioteca en su bóveda.

05 noviembre 2022

The Great Mental Models

Hace unas semanas leía un artículo que hablaba de cómo leer un libro y hacía una serie de preguntas que me ha parecido interesante añadir cuando vaya a escribir una entrada en mi blog sobre los libros que vaya leyendo. En ese artículo hablaba de hacernos la pregunta ¿Por qué hemos leído ese libro?

La razón en este caso, The Great Mental Models es para aprender cosas nuevas, por el placer de saber más sobre cómo las cosas son o funcionan. otra de las preguntas es ¿Cómo llegué a este libro? y fue gracias a Ryan Holiday en su perfil decía que su lectura actual era éste de Rhiannon Beaubien y Shane Parris, por tanto, ya que me gusta mucho esta persona, me ha parecido interesante leer también. Siguiente pregunta ¿Cual es la motivación del escritor para hacer esta obra? y la respuesta es que uno de sus hijos le oyó hablar de lo que le gustaba los Modelos Mentales y le preguntó si existían libros sobre este tema, se dio cuenta que no, y por eso lo escribió. Hay más preguntas que trataré de desarrollar en lo que sigue pero no haré las preguntas tan explícitamente, lo mismo que en las siguientes entradas de libros que escriba, en el texto estarán las razones por la que lo leo, donde encontré la referencia para leerlo y la motivación del autor para redactarlo entre otras.

Vamos allá. ¿Que son los modelos mentales? Pues por lo que he entendido es una manera de ver el mundo que a modo de herramienta nos sirve para interpretar como funcionan las cosas, evitar problemas, encontrar soluciones o solucionar errores. Los modelos metales son herramientas de nuestro celebro y hay miles que podemos usar. Cuanto más tengamos y aprendamos a usar, más fácil será de encontrar la más adecuada para cada situación.

El libro habla de solo algunas, de hecho hay otros dos libros más que le siguen a este, Pero antes de tratar de enumerarlas tenemos que hablar de las barreras que hay para usarlas y la principal es nuestro Ego, que no es más que la seguridad que tenemos de que conocemos la realidad tal como es, cuando en realidad solo estamos viendo las cosas desde una perspectiva y una sola distancia. Así que lo primero que tenemos que hacer es cambiar de perspectiva y apreciar de cerca o de lejos lo que tratamos de comprender.
Otra de las barreras es la educación o profesión que ejerzamos, el dicho de que o que hacemos es como somos o nos convertimos tiene mucha razón. Un asunto no es visto de la misma manera por un matemático, un químico, un psicólogo, un artista,  un ingeniero... darán distintas versiones de por qué suceden las cosas.
Y por último, además de las barreras, si llegamos a superarlas no es suficiente con "entender" como y por qué suceden las cosa, hay que ponerlas en práctica, sin reflexionar, no podemos aprender.
Además, si aprendemos, tendremos que afianzar ese conocimiento y mejor manera que ponen los autores es escribir nuestras experiencias a modo de diario.

Modelos mentales.

El mapa no es el territorio.
La idea es que el mapa es imperfecto, por muy detallado que sea será incompleto y además la realidad es cambiante. Piensa que la persona que hizo el mapa puso su punto de vista y además el mapa incluso puede influenciar en el territorio.

Modelo de administrador cambia según la época, los trabajos y las personas.
Hace referencia a la manera de hacer las cosas en la época de la industrialización como proponía Taylor no tienen nada que ver con nuestra actual época donde no queremos ser tratados como esclavos, el dinero no es el incentivo, y no funciona con el trabajo del conocimiento comparado con el trabajo manual.

El círculo de competencias
Lo que creemos que conocemos no es realmente nuestro conocimiento verdadero sobre una campo de la realidad, y mucho menos el conocimiento total que existe sobre esos asuntos. ¿Cómo ampliamos nuestro círculo de competencias? Cuando reconocemos lo que nos falta por conocer? Puntos a practicar. Curiosidad, Deseo por aprender (tenemos que buscar de alguien que nos pueda enseñar)  monitorizar y Feedback. Conoce cuales son tus límites. (tu ignorancia).

Solíamos decir que una teoría era científica si sabías cómo demostrarla. Hasta que llegó Karl Popper y sugirió un cambio de enfoque: una teoría solo es científica si puede ser refutada.

Los cinco principios del pensamiento.
Dos técnicas las del pensamiento socrático. 
1) Clarificar tu pensamiento por qué piensas lo que piensas.
2) Desafiar las presunciones, ¿Cómo sabes que es verdad y no es otra cosa?
Busca evidencias.
Otras perspectivas
Consecuencias si estoy equivocado
Y porqué pensé esto.

Los cinco Porqués “Five Whys”

Modelos experimentales.
Hacemos nuestras preguntas, elaboramos hipótesis, las probamos, analizamos los resultados y establecemos unas conclusiones para volver a probar otras variables nuevas.

Imaginación de lo imposible físicamente probable.

Reimaginando la historia

Intuir lo no intuitivo. Verificar lo que que creemos que es sin haberlo probado.

Modelo Necesario vs Suficiente. Para que ocurra las cosas, no solo es suficiente que se den las condiciones necesarias. Aunque están se den. puede que no es de el caso.

Segundas consecuencias. No solo debemos considerar lo que ocurra de forma inmediata sino las otros sucesos que ocurrirán el en futuro, Una cadena de consecuencias y los efectos “dominó” de las acciones.

Pensamiento probabilístico. Las cosas pueden ocurrir o no ocurrir y todo tiene su probabilidad de que así sea. 1) Pensamiento bayesiano, es ir recopilando todos los datos y las veces que ha ocurrido o no ha ocurrido dependiendo de las condiciones. 2) La probabilidad según la situación -> Puede que no ocurra porque en ese momento no consideramos la situación en la que se da.

Tipo de curva. Sucede muchas veces o sucede la mayoría de las veces.
Asimetría que probabilidad hay de la probabilidad sea buena.
En el tiempo la probabilidad de que ocurra algo, por muy baja se puede dar en cualquier momento.

Modelo de la Antifragilidad. Es mejor estar preparado para cuando ocurra algo que predecir el momento en que el hecho pueda ocurrir

Causa vs Correlación. Distinguir cuando una causa es debida a otro suceso o situación y no es debido a una coincidencia que pasa a la vez pero no es su causa.

Inversión. Dale la vuelta a lo que estés buscando o busca lo opuesto para encontrar tu objetivo. En vez de pensar como ser rico, piensa. Como evitar ser pobre.

Navaja de Ockham: La repuesta más sencilla y simple es mejor que una complicada que trate de explicarlo todo.

Principio de Hanlon. Nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez

Lo cierto es que el libro no hay una clasificación muy clara, viendo vídeos y comentarios de otras personas se pueden extraer otros modelos y clasificaciones como este vídeo.


Libro explicado con mapa mental.

01 noviembre 2022

Pensativos, Lost In Thought: The Hidden Pleasures of an Intellectual Life

Con su título Lost in Thought: The Hidden Pleasures of an Intellectual Life este libro ya define el motivo por lo que se ha escrito. Su autora, Zena Hitz, en el prólogo  libro explica a través de una pequeña autobiografía el camino vital que tuvo que pasar desde una infancia llena de libros, pasando por una carrera frenética por alcanzar uno de los mejores puestos como académica hasta sufrir una crisis existencial recordando el episodio del ataque de las torres gemelas como punto de inflexión para dejarlo todo e ingresar en un convento donde, apartada de todo contacto con su anterior vida intelectual descubre tras tres años de internamiento que su verdadera vocación es la enseñanza de maestro - alumno, lejos de las competiciones, prestigio y carrera exitosa en el mundo académico que fue su primera opción cuando acabó sus estudios.

El libro defiende la idea de que entregarse a una vida intelectual y aprender por el fin mismo de conocer(se) mejor todo lo que nos rodea es una satisfacción y una fuente de felicidad. Hace un repaso de distintos autores que entregaron su vida a esta labor y muchos de ellos lo hicieron en condiciones adversas como cuando estuvieron en prisión o en lugares remotos y empobrecidos en entorno, Se plantea si es un escape o no de la realidad, pero más bien es un encuentro con otros mundos, otras ideas, no es algo parecido a los vicios que buscan el placer fácil interior, sino que requiere un trabajo y una apertura hacia otros horizontes, e incluso personas a través de lo que ellos nos pudieron legar en sus trabajos o libros.

Afirma que el verdadero aprendizaje es un aprendizaje oculto y si se hace por el mero hecho de aprender, es por el efecto que produce en el que aprende no por los resultados de su aprendizaje.

Este libro me ha marcado por algo que no recuerdo haber hecho con otros, y es parar su lectura y buscar las películas, series o libros que ponía de ejemplo. He visto varias como El Erizo, Martin Eden o la serie de 14 capítulos. “Una amiga estupenda”.  Ha sido “necesario” porque, aunque explicaba cada caso, la curiosidad aumentaba en cada página cada vez que nombraba cada uno de los personajes y sus situaciones.



Si tuviera que hacer un repaso por los distintos capítulos del libro, además de la introducción y otro que habla de Aprendizaje, Ocio y Felicidad que ya ya he comentado, tiene tres capítulos, un epílogo y un “día a día del intelectual”.
En el primero que titula: “Un refugio del Mundo” habla de las condiciones en las que se da la actividad intelectual, la mayor parte se da en la soledad que produce el retiro, incluso en la privación, una cárcel, una isla desterrado, pero lo fundamental es que en todas esas condiciones se de el “ascetismo”, es decir la poca necesidad de bienes materiales o vivir con escasos recursos consciente e intencionadamente.

Hay una frase de San Agustín que he leído en este libro y me gustó tanto que dice así:
“our ability to love one another depends on our capacity to learn from on”

Y de hecho, precisamente ocurre eso, que cuando descubrimos algo que nos parece interesante o fascinante, sentimos la necesidad de compartirlo. El deleite de aprender algo fluye en el deleite de enseñarlo.

En el segundo capítulo llamado -Learning lost and found- nos dice cuando ese aprendizaje pierde sentido cuando se trata como medio para otros objetivos como es el económico o alcanzar prestigio social. Afirma que si la riqueza la tomamos como un objetivo y no como un medio, destruye todo lo que hay a su alrededor.
La vida intelectual, afirma, tampoco es un entretenimiento o una forma de placer si realmente no nos transforma.

El tercer capítulo llamado -The Uses of Uselessness” Los usos de la inutilidad describe que si bien es imposible vivir sin una tarea práctica con la que ganarnos la vida, es cierto que existe otras facetas como las artes, pintura, comedia … que no tienen una utilidad manifiesta.
La autora se pregunta si la vida intelectual que exige un cierto retiro, que no busca la riqueza, el estatus social incluso que tampoco su fomento tampoco persigue la justicia, la política. ¿Puede servir y ayudar la propia vida y la de otros?
Pues depende de la persona, cada cual tiene sus aspiraciones. La vida intelectual no es fácil, aprender algo requiere esfuerzo e incluso una cierta violencia al romper nuestros esquemas a los que estamos habituados.

Epílogo: The Everyday Intellectual. “El ser humano es algo más que un instrumento para alcanzar un beneficio personal o público. La vida intelectual es una fuente de dignidad humana más allá de la vida social o política que requiere una práctica ascetica.(...) dejemos libre que juegue con su imaginación en un intento de que su corazón alcance lo que más le importe”. (palabras de la autora).

En su web: https://zenahitz.net/ Podréis encontrar entrevistas, podcas y ensayos muy interesantes

Videografía:





NOTAS
Introducción
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My life as a professional intellectual had its roots in my childhood. From my earliest memory I lived with books of all kinds. There were stacks on my bedroom floor and they lined the dusty walls of our Victorian house. My older brother taught me to read and infected me with an appetite for reading; my parents were both lovers of books, words, and ideas without professional training or support, amateurs in the original and best sense.
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But the disenchantment with academic life lasted quite a bit longer. I sensed that I belonged to a broader community of human beings than the community of scholars.
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rather casually decided that I should have a religion,
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rewarded for my intellectual work with money, status, and privileges.
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The tension contracted between these long-established pleasures and my attraction to the hidden world of suffering.
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The teaching that formed the central activity of my professional life seemed nothing like the lively and collaborative pursuit of ideas that had enchanted me as a student. I still lived the life of the mind, but it tumbled along quietly in the smallish corner of
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from my job. I sold my car, gave away my furniture, put my books in storage, and said goodbye to my friends, I thought, perhaps, for good. On the one hand, once it was all done, I was more relaxed and happier than I had been in years. During the three years I spent in the Canadian
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It is perhaps a cliché to say that our humanity is displayed best and enjoyed most when faced with serious limitations, but it is true for all that. Without distractions, we notice what is around us. Without rewards, living closely with others, we see how our activities and actions meet or fail to meet real human needs. We become more able to focus on what matters.
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I tried to envision what authentic intellectual work might be,
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I would be happiest teaching at my old liberal arts college, passing on to young people the habits and passions of leisured reflection that I had received myself.
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it begins in hiding: in the inward thoughts of children and adults, in the quiet life of bookworms, in the secret glances at the morning sky on the way to work, or the casual study of birds from the deck chair. The hidden life of learning is its core, what matters about it.
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Intellectual activity nurtures an inner life, a human core that is a refuge from suffering as much as it is a resource for reflection for its own sake.
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that real learning is hidden learning,
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It is evident that our human core—our inner resources for thought, reflection, and contemplation—cannot be nurtured by mass education, whether that be online learning or large lecture halls. It must be nurtured person to person or it will largely disappear from ordinary human experience, surviving only in disfigured and marginal ways.
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If human beings flourish from their inner core rather than in the realm of impact and results, then the inner work of learning is fundamental to human happiness, as far from pointless wheel spinning as are the forms of tenderness we owe our children or grandchildren. Intellectual work is a form of loving service at least as important as cooking, cleaning, or raising children; as essential as the provision of shelter,

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Introduction: Learning, Leisure, and Happiness
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What does it mean to pursue learning for its own sake? It´s because of its effect on the learner rather than because of its outward results?
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Questions about what is valuable in itself for human beings have to do with what a human being is and what our ultimate value is.
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The Razor’s Edge. The Razor’s Edge is a book about a quest for knowledge. Universal, final, unquestionable knowledge.
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we do not believe that we have a single basic orientation, it is very difficult to understand common stories about how our lives change.
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Leisure In our pursuit of the basic forms and deviations of intellectual life, we have distinguished instrumental pursuits—things we do as means to ends—from ends, or pursuits worthy in themselves.
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What would happen if we tried to organize our lives around merely instrumental pursuits, such as earning money or promoting justice?
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Leisure is not merely recreation, which we might undertake for the sake of work—to relax or rest before beginning to labor anew. Rather, leisure is an inward space whose use could count as the culmination of all our endeavors. For Aristotle, only contemplation—the activity of seeing and understanding and savoring the world as it is—could be the ultimately satisfying use of leisure.
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Indeed, leisure can emerge for contemplation even in the worst circumstances imaginable. The psychologist Victor Frankl wrote of what he called “the intensification of inner life” as a prisoner in Auschwitz. He meant in part his feelings for loved ones and remembered images of a life with dignity. He describes how vivid the beauty of trees and sunsets became to the prisoners, of the choices prisoners had to make to resist the overwhelming
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What is the difference between a relaxing activity and the form of leisure that constitutes the end of one’s life? The difference is simply that we would not judge a cookout or the beach holiday or card playing to be the pinnacle of life. These activities are lovely, human, and necessary, but they do not draw on our highest capacities.
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You may think that happiness must consist in more than one good.
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But I do think it ought to be clear by the end of this book that contemplation in the form of learning is a robust human good, valuable for its own sake and worthy of time and resources. Its degree of centrality in a given human life I leave up in the air. I try to leave it so, at any rate.
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The love of learning is general among human beings and pursued in a variety of ways and degrees. Unlike the love of the outdoors, however, we do not always recognize it. We miss it in its lowlier forms, and misidentify it in its higher ones. We do so because we have various desires and goals, in various invisible hierarchies. We have ultimate ends that may or may not be transparent to us.
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But I hope also that this book will fall into the hands of nonprofessionals with intellectual interests, and that they will recognize themselves in

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Chapter 1: A Refuge from the World
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the human being in its dignity and splendor, we need to look in the other direction, the mysterious object of learning for its own sake.
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Malcolm’s inner life, cultivated in prison, seems inseparable from his determined focus on the most important things, his effort to reach out for and stay in touch with reality.
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Intellectual life turns out to be a sort of asceticism, a turning away from things within ourselves. Our desires for truth, for understanding, for insight are in constant conflict with other desires: our desires for social acceptance or an easy life, a particular personal goal or a desirable political outcome.
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John concludes that detachment, rather than deprivation, is the goal of spiritual discipline:
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One could reject one’s surroundings
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the intellect reaches past whatever is given in immediate experience.
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the intellect does not provide an escape from “the world” so much as it involves an escape from oneself,
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smuggled out of prison to be published in the West. She said in an interview some years after her release: “In a way, it’s lucky to have a turbulent life. When everything is too easy, sometimes people lose their love of life, they lose enthusiasm.”60
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I’ve already suggested that asceticism—sacrifice and suffering for the sake of some good—is fundamental to our dignity. We have many desires, impulses, and concerns. Not all of them are as good or as wholesome as any other. Moreover, the less good, the selfish, the banal, the superficial, and even the cruel are the easier goals to follow.
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To be driven by a desire to understand, to see, to learn, to wonder takes determination and work,
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The fact is that anyone can take the insights of others into their own mind and make them their own, without a special capacity of discovery. Imagining, reflecting, pondering the fact of one’s own susceptibility to illness and death can be a part of the most ordinary life.
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They suggest that the authentic exercise of the love of learning either is discovered inadvertently, when we are isolated, or alienates us from our fellow human beings, even to the point of a martyrdom like Yves Simon’s or that of Socrates.
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Because the dignity revealed by intellectual life is shared with others, because it is a way of connecting with human beings in other times and places, it preserves the individual by marking one out as a member of a broader human community.
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Committed to a goal (Truth) beyond what mere social life might offer,
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So intellectual life nurtures genuine forms of community, as is hinted by the “heart for humanity” and the “kinship with the whole human race”
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Books, ideas, ordinary reflection on life—these are all ways to think about what we have in common as human beings. They can be ways for us to think about ourselves and our way of being in the world; about human strengths and weaknesses; about the nature of love or the nature of knowledge; about family, community, and authority; about the point (if there is one) of human existence. We ourselves become the objects of our study, and expertise becomes beside the point or even an obstacle. When the mind at leisure turns to our common pursuit of self-understanding as human beings, through novels or film, history or philosophy, or by the careful study of the people we know, it opens up our common humanity, with all of the fundamental questions and principles of human life. In this way humanistic learning has the power to form unusual or extraordinary kinds of human connection, a power beyond that of ordinary forms of common work or shared appreciation of a common goal.
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The Hedgehog paints a picture of an alternative form of social life, one based not on economic class but on the bonds formed by common reflection on common humanity.
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What good is intellectual life? It is a refuge from distress; a reminder of one’s dignity; a source of insight and understanding; a garden in which human aspiration is cultivated; a hollow of a wall to which one can temporarily withdraw from the current controversies to gain a broader perspective, to remind oneself of one’s universal human heritage. All this makes clear at the least that it is an essential good for human beings,
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Augustine says that our ability to love one another depends on our capacity to learn from one another.
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Understanding, like the sight of something beautiful or fascinating, calls out to be shared.
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Delight in learning flows naturally into delight in teaching.

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Chapter 2: Learning Lost and Found
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Our vision of the love of learning is distorted by notions of economic and civic usefulness.
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So we lie to ourselves that what we really care about is the realm of the intellect, when in reality we would sacrifice it in a second to our idols—comfort, wealth, and status.
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We too seek education for material ends, ends that have been shaped by the wealth
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The sun, sky, and clouds are everywhere, and the splendor of the outdoors is not hard to find, but we will spare no expense to travel to exotic mountaintops and wild deserts for the sake of fabulous photographs, publicly displayed.
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Wealth is a tool, a means; it cannot stand on its own as an ultimate goal of a human life, not without destroying the other things we care about.
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But if there is nothing else to intellectual life, if it is only a sophisticated pleasure held in place by whatever supports a high-status lifestyle, then it cannot change us. It remains a form of entertainment rather than a means of self-examination or personal transformation.
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one takes to reading or study as an escape from difficult surroundings, finds in academic life a path out of one’s original environment,
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Even within the love of learning itself there seems to be a desire for superiority as such, a drive to belong to an exclusive elite.
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Contempt for the unenlightened
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If the love of learning is easily confused or fused with desires for wealth and status, how can we escape ourselves and attain our fuller humanity?
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The thundering inscription over the oracle at Delphi—“Know thyself!”—does not seem to mean “Know what you personally enjoy most at breakfast.” It seems rather to mean “Be aware that you are a limited human being and that you lack godlike powers.”
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Philosophical discipline has prepared him for the grace that frees him from the delusions and compulsions of a life directed to wealth, comfort, and status.
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he describes curiositas as a disordered love of knowledge, the love of learning degenerated to “the lust of the eyes.”20
(...)
unpleasant falsehood to an agreeable truth.”22
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The thought that the love of learning seeks something beyond the senses, while the love of spectacle is enticed by the senses themselves,
(...)
The love of learning always wants more; the love of spectacle is satisfied at the surface, like someone scratching an itch rather than trying to heal a wound.28
(...)
Just as the love of spectacle seeks experience or sensation for its own sake, to do something just because it is possible,
(...)
Yet we do something like this when we remain trapped in our endlessly busy, workaholic selves. We work for the sake of money, which supports our continued work. We work even harder, for even more money, which we have even less time to spend on anything but supporting our work. Work for the sake of work is pointless;
(...)
We confuse our means to ends with the ends themselves when we are trapped at the surfaces of things. Work is for the sake of a happy life, not work itself;
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But while spectacles are useful for raising questions, for opening up forms of inquiry, or for resting in awe at something beyond oneself, they are not ends in themselves.
(...)
past grief over a loss to gratitude
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Whereas the lover of spectacle skims over the surfaces of things and is satisfied with mere images and feelings, the serious person looks for depth, reaches for more, longs for reality.
(...)
To be serious is not to sense the weight of the world on one’s shoulders at every living minute. It is simply to be oriented by the important things, to keep one’s mind in a general way on what really matters.
(...)
Our successful pursuit of happiness requires a desire for truth, but especially a desire for the truth about life,
(...)
Cyberlife would be a human life without depth, a life at the surfaces, a life in which we may as well revive the gladiator shows and devote ourselves to the thrill of watching them—especially
(...)
Certainly it seems that the cost of truth holds us back. I once asked one of my students why, at gatherings, students would sooner look at their phones than talk to one another. “Oh,” he said, “it’s so much easier not to engage!” Encounter involves a risk. It provides inevitable, constant pain as the price for its real satisfactions.
(...)
Elena Ferrante’s broad and deep Neapolitan novels consist partly of a meditation on the relation between intellectual life and ambition, the love of learning on the one hand and the striving for social advancement on the other.
Subrayado (amarillo) - Posición 2204

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Chapter 3: The Uses of Uselessness
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The learning for its own sake that formed a key part of anglophone intellectual culture in the twentieth century, which shaped and expressed its egalitarian ideals, has gradually been traded for learning for social utility, for the sake of “making a difference.”
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No one lives a life without any practical tasks, and some will find their lives more satisfying if the leisure of intellectual
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Sullivan finds that comedy is one of the little human things, totally useless and yet completely essential for anything we would recognize as human flourishing.
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How can intellectual life help us to serve others?
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their assumption of the responsibility of being transformed by what they learn, their treatment of learning as a part of getting down into the depths of life.
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a reader or thinker driven by the desire for the weightier and the better—what I have called the virtue of seriousness—will find the human core even in books with a partial view. It is the virtue of seriousness that permits our thinking and learning to shape our moral lives and our lives with others.
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Ought every use of the intellect for a social purpose be thought of as delusive and shallow?
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is obvious and widely noticed that literature provides a broadening of our perspective: we sympathize in our imaginations with human beings different from us—people of different races, genders, religions, times, and places.
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When I say that intellectual life cultivates our aspirations, I do not mean that it expands career choices, although of course it may do that. We may discover a desire to be a firefighter or a forest ranger through exercising the love of learning.
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human aspiration is deeper in range and broader in scope than our outward life. We aspire to ways of being: to be wise, or kind; to be vast in understanding, steadfast in truth, humble in success, witty in adversity.
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The exercise of the love of learning is a form of the inner life; it requires withdrawal from the pursuit of wealth and status, from politics and the pursuit of justice.
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The civil exchange of opinions can create a veneer of tolerance, but it requires no serious thinking. Opinions rarely change. Nor, when they do, is their change necessarily the sign of any intellectual engagement. Opinions are fixed in place by a network of socially directed impulses of fear and ambition. We change our minds when we change our clique, our social circle.
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Our social world is our intellectual comfort zone. To break its bonds, so as to actually learn something, requires a sort of intellectual violence:
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The love of learning faces competition with many other human elements, our desires for the surfaces. Accordingly, to cultivate it requires rules of discipline, so that the difficult things are made easier and easy things more difficult.
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Education begins from the assumption that students are capable of taking responsibility for their own learning and that they are naturally motivated, even driven from within to pursue fundamental questions.
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That practice is called teaching, and it consists in the person-to-person transmission of the habits of mind that underlie all serious thinking, reflection, and discovery. Good teaching is manifest to those who receive it, and it thus inspires a sometimes absurd gratitude; so too, its value is abundantly evident to those who practice it.
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But elite professors, small though they be in number, have a great deal of power that they choose daily not to use. They choose to be content providers in anonymous classrooms, and they choose not to fight to preserve or to restore the quality of the education that they themselves received as students.

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Epilogue: The Everyday Intellectual
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a human being is more than an instrument of personal or public benefit. Intellectual life is a source of human dignity exactly because it is something beyond politics and social life. But withdrawal from the world is also necessary because intellectual life is, as I have said, an ascetic practice.
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Let us give free play to the human intellect and the human imagination, in an attempt to ground all that is in our hearts in what matters most.

30 octubre 2022

El Ego es el Enemigo



 Un libro de Ryan Holiday que explica porque el Ego nos puede jugar malas pasadas, tanto si aspiramos al "éxito" en la vida, como si ya hemos alcanzado un determinado nivel de objetivos o tal vez, hemos fracasado... el Ego está presente.

En la primera parte, en la que habla de las aspiraciones habla de lo importante es tener los pies en el suelo y conocer cuales son los límites de nuestras necesidades, no confundirlos con los deseo. Lo importante quien queremos ser y qué camino vamos a tomar. También de lo importante es convertirse en estudiante, rodearse de maestros a los que seguir siendo  un "lienzo" para que otros nos influyan siendo generosos con los demás en las ideas. Trabajar, practicar para mejorar.

En la segunda parte de libro explica qué sucede con el Ego cuando hemos alcanzado el éxito, lo difícil que es mantenerse en la condición de estudiantes y admitir que, a pesar de todo, no sabemos nada, el no inventarse cuentos sobre nuestra posición, no es el destino, es que además de haber trabajado, también cuenta el factor éxito, así que no hay que fanfarronear mucho porque uno puede llegar a perder el control, volverse paranoico y prepotente perdiendo los límites queriendo aún más de lo que ha conseguido. "Siempre habrá una montaña más alta que escalar" Hay que mantener la sobriedad y meditar sobre el papel que tiene en el mundo y universo.

La tercera parte está centrada en el Ego que se despierta en el fracaso, que en vez de usar ese tiempo Muerto para que sea un tiempo Vivo buscando alternativas u oportunidades que nos da la nueva situación, nos revolcamos en el enfado y en la rebeldía. Aconseja que ante los agravios respondamos con amor, que el verdadero puntuaje de nuestro trabajo es el que nosotros llevemos porque el esfuerzo debe ser suficiente. No tengas esperanza, haz lo que tengas que hacer, tu deber.

Como me ha gustado hacer mapas mentales, Éste me ha servido para hacer el resumen de arriba mientras lo repasaba. En él he añadido lo que describía en mi anterior entrada de "Como recordar lo leído" He añadido las referencias de como descubrí el libro, gracias a otras lecturas de los estoicos, también he añadido en qué situación se escribió el libro y su autor, y referencias a su página web, otros libros que ha escrito bibliografía  un bocadillo con fondo morado en el que me pregunto ¿Qué diferencia hay entre el Ego y la Autoestima? O son dos formas distintas de llamar a la misma cosa, cuando se quiere pintar como algo malo se le llama Ego y si es algo bueno se le llama Autoestima? Tendré que seguir investigando. 




Mientras leía el libro estuve viendo algunos vídeos de Ryan Holiday y éste me pareció muy interesante que explica 8 consejos para tener una vida 


  1. Escribir un diario.
  2. Dar un paseo diario.
  3. Intenta trabajar todos los días, al menos un poco.
  4. Intégrate en tu comunidad. No pienses solo en tí mismo y haz algo por los demás.
  5. Trata de superar los límites de tu cuerpo, de tu mente. Un poco más allá si puedes.
  6. Aprecia a las personas a la que amas.
  7. Lee, lee y lee. Lo intento.
  8. Memento Mori. Recuerda que vas a mori.
  9. La filosofía hay que practicarla todos los días.

Y por último. Las notas que tomé del libro digitalmente.

El orador Demóstenes dijo una vez que la virtud empezaba con la comprensión y se completaba con el valor. Debemos comenzar por vernos a nosotros mismos, y al mundo, de una nueva forma. Luego, debemos luchar por ser diferentes y por mantenernos así.
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En lugar de eso he tratado de organizar estas páginas para que el lector termine en el mismo lugar en que terminé cuando acabé de escribirlo, es decir, pensando que es un poco menos genial de lo que cree.

Introducción
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Es ese chiquillo irritable que hay dentro de cada uno, aquel que elige hacer lo que quiere por encima de cualquier otra cosa. La necesidad de ser mejor que, más que, reconocido por, más allá de cualquier utilidad razonable. Ese es el ego.

Primera parte. aspiraciones
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Mientras que Isócrates y Shakespeare quieren que practiquemos el autocontrol y la automotivación, y que nos rijamos por los principios, la mayoría de nosotros hemos sido entrenados para hacer todo lo contrario. Nuestros valores culturales casi tratan de volvernos dependientes de la validación externa y nos invitan a dejarnos llevar por nuestras emociones. Los padres y maestros de nuestra generación se concentraron en construir la autoestima de todo el mundo. A partir de ahí, los tópicos de nuestros gurús y nuestras figuras públicas han buscado casi exclusivamente llenarnos de inspiración, darnos ánimo y asegurarnos que podemos hacer lo que sea que nos propongamos
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Aprenderemos que aunque pensemos en grande, debemos actuar y vivir modestamente con el fin de lograr lo que buscamos.
Hablar, hablar, hablar
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Escribir, como tantos otros actos creativos, es difícil. Sentarse ahí, con la mirada fija, irritado con uno mismo, irritado con lo que uno escribe porque no le parece lo suficientemente bueno y uno mismo no parece suficientemente bueno. De hecho, muchas tareas valiosas que empezamos son terriblemente difíciles, ya sea programar una nueva máquina o dominar un oficio. Pero hablar, hablar siempre es fácil.
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Convertirse en estudiante
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El poder de convertirse en estudiante no se limita a tener un período extendido de instrucción, también pone el ego y la ambición en las manos de alguien más. Se le impone al ego una especie de techo: uno sabe que no es mejor que el “maestro” del cual es aprendiz. Que no está ni siquiera cerca. Uno respeta al maestro y asume su posición inferior. No es posible engañar o fingir ante el maestro. La educación no es algo que se pueda improvisar, no hay atajos aparte de trabajar cada día. Y si uno no lo hace, el maestro lo echa.
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evaluar nuestros talentos con criterios que muestren una tendencia más bien negativa es una de las cosas más difíciles en la vida, pero casi siempre es un componente del dominio de un oficio. Pretender que sabemos es nuestro vicio más peligroso, porque nos impide mejorar.
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“Es imposible aprender lo que uno piensa que uno ya sabe”, dijo Epicteto. No es posible aprender si creemos que ya sabemos.
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El arte de saber recibir retroalimentación es una capacidad esencial en la vida, en particular si se trata de críticas duras. No solo necesitamos saber aceptar esas críticas,
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Muchos de los mejores maestros son gratuitos. Nos enseñan de forma voluntaria porque, como usted, alguna vez fueron jóvenes y tuvieron las mismas metas. Muchos ni siquiera se dan cuenta de que están enseñando,
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No ser apasionado
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nuestra pasión puede ser precisamente lo que nos impide alcanzar nuestro pleno poder o nuestra influencia o nuestros objetivos.
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entusiasmo desbocado, la disposición a precipitarse sobre lo que tenemos enfrente con todas nuestras fuerzas, la “carga de energía” que nuestros maestros y gurús consideran como el activo más importante de la vida.
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“fanático” es solo una palabra más suave para decir “loco”.
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mantener el control, hacer el trabajo y nunca convertirse en un “esclavo de la pasión”.
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La pasión, por lo general, oculta una debilidad. La ansiedad, impetuosidad y frenesí son malos sustitutos de la disciplina, el dominio, la fuerza, el propósito y la perseverancia.
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Las personas necesitamos propósito y realismo para ascender. El propósito, se podría decir, es como la pasión pero con límites. El realismo es tener distancia y perspectiva.
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“Las grandes pasiones son enfermedades sin esperanza”, dijo una vez Goethe.
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La pasión es poner la forma por encima de la función.
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Seguir la estrategia del lienzo
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La grandeza tiene orígenes humildes, viene del trabajo poco calificado. Significa que usted es la persona menos importante del salón, hasta que usted mismo cambia esa situación a punta de resultados.
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En otras palabras, descubra oportunidades para promover la creatividad de los demás, encuentre medios y colaboradores, y elimine las distracciones que impiden su progreso y su capacidad de concentrarse. Esta es una estrategia de poder muy gratificante y enormemente expansible. Piense en cada persona como en una inversión para sus relaciones y su propio desarrollo.´
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Trabajar, trabajar, trabajar.
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La distinción entre un profesional y un aficionado radica justo ahí. Se da cuando uno acepta que tener una idea no es suficiente, que todavía debe trabajar hasta que sea capaz de recrear efectivamente la experiencia,
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Se trata de que llegar a donde queremos llegar no es un asunto de ser brillantes sino de hacer un esfuerzo continuo.
Para lo que sea que siga, el ego es el enemigo...
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Desde luego, lo verdaderamente ambicioso es enfrentar la vida y seguir adelante con seguridad, a pesar de eso, sin apoyarse en nada. Dejemos que los demás busquen muletas.
Mantener siempre la condición de estudiante
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“La humildad engendra aprendizaje porque contrarresta la arrogancia que te enceguece.
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la gente humilde mejora, porque siempre observa y escucha con atención. No supone que sabe cómo hacer las cosas...”.
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La solución es tan directa como incómoda al comienzo: tome un libro sobre un tópico del que usted no sepa casi nada. Trate de estar en espacios donde sea el que menos sabe. Esa sensación de incomodidad, esa actitud defensiva que siente brotar cuando alguien desafía sus convicciones más profundas, ¿qué tal someterse a eso de forma deliberada? Cambie de mentalidad. Cambie de entorno.
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El gran gerente y pensador del mundo empresarial Peter Drucker dice que no es suficiente con solo querer aprender. A medida que uno progresa, también debe entender cómo aprende y luego establecer procesos para facilitar la educación continua. De lo contrario, nos condenamos a una especie de ignorancia impuesta por nosotros mismos.
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No inventarse cuentos
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Escribir nuestras propias historias lleva a la arrogancia. Convierte nuestra vida en un relato —lo cual nos convierte, a la vez, en caricaturas—, mientras que todavía la estamos viviendo. Como escribió Tobias Wolff en su novela Vieja escuela, estas explicaciones y cuentos “se funden después de manera más o menos sincera y, luego de que han sido repetidas, adquieren la categoría de recuerdos y bloquean todas las otras rutas hacia la exploración”.
(...)
Eso es lo que sucede cuando uno evalúa prematuramente, y se atribuye poderes que todavía no controla.
(...)
Cuando uno está en la cima es cuando menos puede darse el lujo de hacerle caso al ego,
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lo que lleva al éxito es el trabajo, la creatividad, la persistencia y la suerte).
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¿Qué es lo importante para usted?
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hombre honesto y recto, que simplemente no podía concentrarse en una cosa y terminó muy lejos del área que cubría su gran genio.
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Todos nosotros perdemos preciosos momentos vitales haciendo cosas que no nos gustan, para ponernos a prueba ante nosotros mismos, y ante gente que no respetamos, y para lograr cosas que ni siquiera queremos.
(...)
El regalo de los Reyes Magos,
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Solo usted sabe en qué carrera está participando, a menos de que su ego haya decidido que la única manera de tener valor es ser mejor que, o tener más que, o tener más que todo el mundo en todas partes.
(...)
No se trata de tener más que los demás. Se trata de ser lo que somos y ser tan buenos en eso como sea posible, sin sucumbir a todas las cosas que nos alejan de nuestro objetivo.
(...)
Es hora de sentarnos a pensar qué es lo verdaderamente importante para nosotros y luego tomar las medidas para abandonar lo demás.
(...)
si usted no sabe cuánto necesita, el valor por defecto se vuelve fácilmente más. Y así, sin pensarlo, una buena parte de la energía se desvía hacia llenar la cuenta bancaria, alejándose de la vocación de la persona.
(...)
Necesita saber lo que no quiere y lo que esas decisiones dejan por fuera. Porque las estrategias suelen ser mutuamente excluyentes.
(...)
Cuantas más cosas tenga y haga, más difícil será mantener la fidelidad a su futuro propósito,
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Privilegios, control y paranoia
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Con el éxito, particularmente con el poder, llegan algunas de las fantasías más grandes y más peligrosas: las de los privilegios, el control y la paranoia.
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Un hombre o una mujer inteligentes deben recordarse regularmente que su poder y su alcance tienen límites.
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El que se siente privilegiado sobrestima sus capacidades, juzga demasiado generosamente sus perspectivas y crea expectativas ridículas.
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Meditar sobre la inmensidad
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Cuando carecemos de una conexión con algo más grande que nosotros, es como si faltara una parte de nuestra alma.
Para lo que suele venir después, el ego es el enemigo...
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“Los hombres muy ambiciosos han buscado la felicidad... y han hallado la fama”. Lo que Napoleón quiere decir es que detrás de cada objetivo está el impulso de ser feliz y sentirse satisfecho, pero cuando el egocentrismo toma el control, nos desviamos del camino y terminamos en otro lugar totalmente distinto.
(...)
actitud sobria y discreta, evitar la codicia y la paranoia, mantener la humildad, atesorar el sentido de propósito, conectarnos con el mundo más amplio que nos rodea.
(...)
En la vida, cuanto más tenemos, más impuestos pagamos y más obligaciones nos impone la sociedad.
(...)
En lugar de permitir que el poder nos haga delirar o dar por hecho lo que tenemos, será mejor que invirtamos tiempo en prepararnos para los cambios del destino que son inevitables en la vida.
Que el esfuerzo sea suficiente
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Nunca tenemos mucho control sobre las recompensas por nuestro trabajo y esfuerzo (la validación de los demás, el reconocimiento, etc.). Así que, ¿qué vamos a hacer? ¿No vamos a ser amables, no vamos a trabajar duro, no vamos a producir, porque existe la posibilidad de que nuestro esfuerzo no sea correspondido? ¡Por Dios!
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Es mucho mejor cuando el simple hecho de trabajar bien es suficiente. En otras palabras, cuanto menos apegados a los resultados estemos, mejor. Cuando el hecho de satisfacer nuestros propios estándares es lo que nos llena de orgullo y respeto por nosotros mismos. Cuando el esfuerzo —no los resultados, sean bueno o malos— es suficiente.
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“Es muy duro haber trabajado tanto y escalado cimas tan arduas y, cuando ya todo está hecho, descubrir que la humanidad es indiferente a nuestros logros”.
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“El éxito es la paz mental, la cual es un resultado directo de la satisfacción de saber que uno hizo el esfuerzo para convertirse en la mejor persona en que uno se puede convertir”.
Momentos de “El club de la pelea”
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Si pudiéramos evitarlo, sería mejor no tener ninguna ilusión jamás. Sería mejor no tener que arrodillarnos ni lanzarnos por el abismo. De eso es de lo que hemos hablado hasta ahora en este libro. Pero si perdemos esa batalla, terminamos aquí. Al final, la única forma de apreciar el progreso es pararnos en el borde del hueco que cavamos para nosotros mismos, mirar hacia abajo y sonreír con cariño al ver las huellas ensangrentadas que dejamos en las paredes en nuestro ascenso hacia la salida.
Poner límites
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En cualquier momento a lo largo del círculo de la vida, podemos estar aspirando a algo, o teniendo éxito o fallando, aunque en este instante estemos equivocándonos. Con sabiduría entendemos que estos son estados transitorios.
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Amar siempre
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lugar de odiar a sus enemigos, ellos sienten una especie de compasión y empatía por ellos.
(...)
Martin Luther King, predicando una y otra vez que el odio es una carga y el amor es la libertad.
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“Comenzamos a amar a nuestros enemigos y a amar a esas personas que nos odian ya sea en la vida colectiva o individual, si nos miramos a nosotros mismos”.
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En el fracaso o la adversidad, es mucho más fácil odiar. El odio pospone la culpa. Convierte en responsable a alguien más.
Epílogo
(...)
Que es admirable querer ser un mejor hombre o mujer de empresa, mejores atletas, mejores conquistadores. Que deberíamos querer estar mejor informados, con mejores bases financieras... Deberíamos querer, tal como he dicho unas cuantas veces en este libro, hacer cosas grandes. Yo sé que eso es lo que quiero. Lo que parece ser menos corriente, o de alguna manera parece un logro menos impresionante, es querer ser mejores personas, gente más feliz, gente más equilibrada, vivir contentos, ser personas humildes y generosas. O, mejor aún, todos esos rasgos.

¿Cómo recuerdas lo que lees?

 Ni que decir tiene que nunca podremos llegar a leer todos los libros que queremos, ni aunque tengamos siete vidas, eso es válido sobre todo para los que nos gusta leer, pero además, ¿Cúanto y qué recordamos de los libros que hemos leído? Muy poco a no ser que practiquemos un hábito que nos permita ser lectores activos en vez de pasivos. Leer un periódico no es lo mismo que leer un libro de ensayo.

En un libro que he empezado a leer habla de los Modelos Mentales y está escrito por Shena Parris que gestiona el blog  Farnam Street donde hay artículos muy interesantes, uno de ellos con el título How you remenber what you read me ha hecho pensar que debería de trabajar mis hábitos de lecturas y aprovechando el club de lectura Pensar no duele y la sugerencia de Oscar de hacer mapas metales sobre los libros cuando los acabo. Asi que dicho y hecho, aquí tenéis uno que resume muy bien el artículo.

 Recurriré a él cada vez que vaya a empezar y también cuando acabe un libro para un trabajo que me permita retener mejor el contenido de lo leído.





26 septiembre 2022

Senderismo por El Gastor, Picos Las Granjas y Tajo Algarin


Hacía más de tres años o incluso cuatro que no hacía una ruta de senderismo, creo que la primera que hice en mi vida sería cuando estaba en la escuela de primaria en mi pueblo, creo que un par de veces al años, no recuerdo el motivo, íbamos andando en fila de dos desde el colegio al lado de la carretera y cantando canciones como “vamos a contar mentiras”  hasta un cortijo llamado La Rehoya lleno de antiguos alcornoques y con mucha sombra. Pasábamos el día corriendo, jugando, subiéndonos a los árboles y poco más, pero si aburrirnos ni un minuto. Al medio día nos comíamos un bocadillo que nuestras madres antes nos había preparado y por la tarde regresamos otra vez cantando y sin sensación de estar cansados ni nada.

Iglesia El Gastor

Iglesia y calle de El Gastor

Otras rutas de senderismo que he hecho por mi cuenta cuando era más mayorcito era por las dunas de Matalascañas, mi hermano y yo nos inventamos un juego aventura llamado “a por la duna más alta” y consistía en subirnos a la primer duna casi colindante a la urbanización donde mis padres tenían el apartamento de verano, mirar a lo lejos y señalar alguna aún más alta todavía, con el fin de ir a “conquistarla”, cruzábamos pinos, ramas, arbustos sin sendero ni nada, lo más recto que podíamos bajando y luego otra vez subiendo como podíamos hasta llegar al objetivo, así hasta llegar a la mayor de todas, o al menos, la que nuestro instinto decía que buscar otra más alta, además de estar muy lejos era demasiado temerario, no obstante llegamos casi siempre a la misma, a una que tenía una señal a modo de cilindro de hormigón señal de que esa altura era ya considerable, hoy buscando en internet me entero que se llama vértices geodésicos y antiguamente servía como punto de medición para hacer cartografía. Pues bien desde allí si te ponías mirando hacia el mar podías ver, en baja mar hasta Sanlúcar y si girabas la cabeza en el mismo punto a tu espalda estaba otro inmenso mar de pinos que llegaba hasta que la vista se perdía muchos kilómetros también en el horizonte. Aprovechábamos la puesta de sol que casi nunca terminábamos de ver porque la vuelta a casa nos esperaba una buena bronca si lo hacíamos de noche.


Después llegó la universidad y llegaron los viajes a otras tierras de Andalucía, era la época en el que la Junta de Andalucía tenia un programa llamado Inturjoven que por sorteo, los que no teníamos enchufe, nos quedábamos con lo que los hijos de los funcionarios no querían; Esto es difícil demostrar, y supongo que en la administración aún había personas que hacían bien su trabajo, pero hablando con otras personas atabas cabos y entendías porque pasaban “ciertas cosas”. En cualquier caso y por poco menos de 10.000 pesetas de las de entonces podíamos disfrutar un par de semanas en Grazalema o Cazorla con todo pagado, albergue juvenil, comidas y excursiones. Mis padres nunca me lo pagaron, a pesar de que al cambio serían 60 euros y tomando en cuenta la inflación de aquellos tiempos 12% no sería al cambio más de 100 euros de los de hoy. Así que durante mi época estudiantil y gracias esta vez al Gobierno de España, estiraba la beca lo que podía para contar con estos ahorros para escaparme del nido familiar por 15 o 20 días. En aquellos años conocí Los alcornocales, Cazorla… y otros lugares más gracias a los Cicerones de Sevilla  conocí El bosque y Benamahoma.


Y siendo trabajador asalariado, se acabaron los viajes organizados, esta vez fueron los amigos de los amigos que ya con otros anteriores amigos habían hecho rutas por estos campos de Andalucía los que me hicieron descubrir picos más altos. Si eran muy lejos incluso nos permitimos alquilar alguna casa rural y hacer varias rutas desde allí, lo cierto que era un poco temerario, a veces nos perdíamos y otras veces incluso tuvimos pequeños accidentes que podían haber tenido graves consecuencias como fue el de ir un dia al pinsapar cuando las previsiones de grandes tormentas se cernían en el cielo, y siendo Grazalema de los lugares donde más llueve no era lo más aconsejable, pero los dioses nos protegieron, no nos cayó ni una gota de agua y cuando volvimos a Sevilla nos enteramos que hubo inundaciones e incluso rescate de personas. O cuando fuimos tres amigos y el que llevaba el coche, el único de los tres que sabía conducir se dobló el pie y a la vuelta no era capaz de pisar el freno… En fin, aventuras.


Ahora que ya los amigos de entonces no están, han emigrado, se han buscado otras aficiones más caseras, tienen familias, los fines de semana se dedican a descansar o … tal vez soy yo, que que me he vuelto más solitario, independiente y gracias a que no tengo familia y que descanso demasiado en el pueblo… He decidido apuntarme a las actividades de senderismo organizadas por el Instituto Municipal de Deportes.

El punto de encuentro fue en los Bermejales, y me tuve que levantar muy temprano porque no me fiaba viendo del horario del autobús pudiera llegar a tiempo porque a las 8 tenía que estar en el lugar de partida y anduve en la noche casi 7 kilómetros hasta llegar donde me indicaron nos recogerían. La actividad estuvo dirigida por esaventuras.es y había un monitor por cada 10 personas, eran tres monitores, el principal de guía en cabecera, otro a mitad del grupo y una enfermera en la cola. Además venía un técnico de deportes del ayuntamiento. La comunicación entre ellos se hacia por walki y todo fue bastante fluido, parándonos cuando debíamos para esperar a los que tenían más dificultades y adaptándose ellos a los más avanzados, esperando a que bajáramos de las cumbres si no querían continuar.

Han hecho más salidas durante el año pero me he enterado tarde, la de ayer domingo fue ir al pueblo blanco El Gastor y desde allí subir a los picos de Las Granjas y Algarín. con alturas de más de 1000 metros por encima del nivel del mar.

El grupo muy heterogéneo desde niños de unos 11 o 13 años hasta personas de 70 años, madres, padres e hijos, estudiantes, parejas, grupos de amigos de cervecita, runners, estudiantes universitarias alguna incluso erasmus extranjera...


La ruta era media alta y efectivamente había momentos en los que teníamos que tener mucho cuidado porque las piedra se deslizaban y a pesar de todo solo hubo una torcedura de pie y una pequeña caída con una herida de esas que se tapa con tiritas sin importancia. La pena es que no todos los del grupo se atrevieron a subir a los puntos más altos, ya sea por vértigo, seguridad o quizás conociéndose uno mismo sabe lo que puede o no puede llegar a hacer sin peligro o sin “miedos”.

Las vista son impresionantes, se podían ver hasta cuatro pueblos distintos y un embalse bastante seco, lo conocía ya desde otro punto de la sierra, el de Zahara, pero jamás lo había visto tan seco como ayer. y también jamás había subido tan alto y observado unas vistas tan profundas, al menos que yo recuerde.

No me importaría volver para enseñárselo a los amigos, pero quizás necesite una segunda vez con este grupo el año que viene que repetirán actividades, sería fácil que me perdiera si intentara hacer yo el guía por mi cuenta.


Albúm de fotos aquí: El Gastor, Pico Las Granjas y Tajo Aljarin.


 
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